Bodega Hinojosa propone un tour emotivo y sensorial imperdible

Bodega Hinojosa propone un tour emotivo y sensorial imperdible

La bodega –una de las más emblemáticas y antiguas de Tunuyán- abre sus puertas en 3 turnos diarios al turismo. La visita es una experiencia interactiva, muy diferente a las habituales. Invita a sumergirse en su historia, sus vinos, a conocer más a esta familia, y por qué no, a sentirse parte de ella.

La historia de la bodega arranca allá por 1940, cuando Don Silvestre Hinojosa junto a su fiel compañera Victoria compró el establecimiento de la Familia Dumit, dando origen a una importante trayectoria vitivinícola en el Valle de Uco que hoy va por su tercera generación.

Como le gustaba definirse a sí mismo, Don Silvestre era “ese loco visionario al que se le ocurrió plantar vid en un pedregal”. Todo el bagaje de conocimientos traídos desde España dio origen a esta bodega, que continuaron sus hijos “Pichón” (Ramón) y “Chico” (José) y hoy también sus nietos, Martín y José Silvestre, a cargo de la parte comercial y enológica respectivamente.

Un recorrido mágico por la bodega

Don Silvestre no sólo era un visionario, sino también una persona conocida por transmitir los valores de la familia y la unión en su empresa. Este concepto se percibe tan solo ingresar a la bodega, en todas sus áreas, donde trabajan distintas generaciones de una misma familia y todos se sienten parte de este gran “clan”.

Hoy esos valores continúan muy presentes, y por eso la visita a la bodega se denomina “Bienvenidos a la familia”. La propuesta dista de ser tradicional, ya que pone en juego los cinco sentidos a través de la interacción, lo lúdico y la degustación, para aprender sobre los procesos y cualidades del vino.

Lejos de aquellas visitas centradas en los aspectos más técnicos de la elaboración del vino, Hinojosa invita a sumergirse en la historia, en un recorrido que apela a la emoción y al encuentro, de la mano de sus guías especializadas Analía, Verena y Karen. Los horarios de visita son de lunes a domingo, a las 10, a las 12 y a las 15.

El paseo está dividido en distintas estaciones. La primera es La Recepción, donde el visitante entra en clima, se “lookea” con un delantal, un sombrero, su propio abridor de vinos y se dispone a iniciar este viaje apasionante copa en mano, con un buen Chardonnay.

El siguiente paso es la estación El Terruño, donde es posible conocer algunos aspectos básicos de la vid para luego hacer la tercera parada en Cosechando Datos, donde el visitante –provisto de su canasto y sus guantes- realiza una suerte de “cosecha” de tarjetas informativas en un pequeño viñedo de Malbec, para seguir aprendiendo.

Luego llega la cuarta parada, Pasado y Presente, donde dentro de un viejo piletón, ahora reconvertido para nuevos usos, es posible practicar el etiquetado de botellas, que aún se realiza en forma artesanal, conocer también las nuevas tecnologías y degustar un riquísimo Tempranillo, el varietal más querido por los Hinojosa ya que fue el primero en ser plantado por don Silvestre.

La siguiente estación es una de las más lindas y se llama La Fiesta. Allí, luego de conocer más la bodega por dentro entramos en contacto -a través de un video- con ese espíritu de festejo y de familia de los Hinojosa, que aúna a todos los trabajadores y se refleja en una larga mesa donde todos son protagonistas, recordando esos domingos de antaño en los que Don Silvestre y Doña Victoria disfrutaban de un asado con la familia y los obreros de todas las fincas.

Esta estación da paso a la sexta y última, El relato del vino, donde el visitante se verá sorprendido por una puesta en escena “a ciegas” muy particular que no contaremos para no develar el misterio… Al finalizar, en la Sala Victoria con su imponente araña, se degusta un vino Malbec Reserva o Gran Reserva, para cerrar este recorrido con ese “abrazo” de la familia hacia aquellos viajeros que los visitan.

El imperdible wine tour “Bienvenidos a la Familia” reivindica el trabajo de las personas que hacen el vino en todas sus etapas y procesos. Una experiencia que enriquece al visitante en conocimiento, goce y empatía, haciéndolo participe del proceso productivo de la bodega.

Una vivencia que nos sumerge en la historia de la Bodega Hinojosa para descubrir el placer de degustar un buen vino y que saca a flote esas emociones que nos permiten abrazar y brindar por quienes nos acompañan.

¿Querés conocer por dentro Bodega Hinojosa?

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