El enólogo mendocino Alejandro Vigil alcanzó un nuevo hito en su carrera al obtener 100 puntos de James Suckling para dos vinos en un mismo informe. Se trata de una distinción excepcional dentro de la crítica internacional, que vuelve a poner al vino argentino en el centro de la escena global.
El logro no solo confirma la consistencia de su trabajo, sino que también refuerza el posicionamiento de la Argentina entre los grandes productores del mundo. Con este reconocimiento, Vigil repite una marca poco frecuente incluso a nivel global y consolida su influencia en la vitivinicultura contemporánea.
Por qué los 100 puntos de James Suckling a Alejandro Vigil marcan un hito en el vino argentino
El reconocimiento otorgado por James Suckling, considerado uno de los críticos más influyentes a nivel global, destaca la calidad excepcional de los vinos de Alejandro Vigil y su capacidad para expresar el terroir mendocino con precisión. Obtener 100 puntos ya implica una consagración, pero alcanzar dos en simultáneo en un mismo reporte posiciona al proyecto El Enemigo en un nivel de excelencia reservado para muy pocos productores en el mundo.
Gran Enemigo Gualtallary Cabernet Franc - Sin anada
Sobre este logro, Alejandro Vigil reflexionó: “Trabajamos con El Enemigo pensando en vinos, pero cada tanto nos da puntos que nos señalan un buen camino”. En ese sentido, también destacó el trabajo conjunto: “Junto a Adrianna Catena nos da una alegría enorme que el viñedo Adrianna vuelva a ese lugar donde el vino deja de medirse y empieza a sentirse. Y que Gualtallary hoy tenga dos vinos hablando tan fuerte desde el mismo origen.”
Además, profundizó sobre la identidad de sus etiquetas: “As Bravas es el Malbec llevado a su límite: austeridad, filo, piedra. Gran Enemigo es esa misma búsqueda, pero desde el Cabernet Franc. Hacemos vinos de montaña, vinos de lugar. Dos variedades. Un mismo sitio. Una misma pregunta: ¿hasta dónde puede hablar un lugar cuando se lo permitimos? Ahí está todo.”
As Bravas Malbec Valle de Uco - Sin anada
Este reconocimiento también se inscribe en una trayectoria destacada. Es la segunda vez que Vigil logra una doble puntuación perfecta en un mismo reporte, luego del antecedente en 2018 con The Wine Advocate, lo que reafirma la consistencia de su proyecto a lo largo del tiempo.
Un impulso internacional que trasciende el reconocimiento individual
Más allá de la distinción, el impacto alcanza a toda la industria vitivinícola argentina. Este tipo de puntajes no solo validan la calidad de los vinos, sino que también amplifican la visibilidad del país en los mercados internacionales y consolidan su reputación como productor de etiquetas de alta gama.
Para Vigil, el reconocimiento tiene un significado más profundo ligado a la identidad del vino argentino. “Visibilizar el vino argentino también es esto. Que el mundo mire, sí… pero sobre todo que escuche. Que entienda que no somos solo una cepa, sino una forma de pensar, de trabajar, de creer”, expresó.
En esa línea, remarcó que estos logros no marcan un punto final, sino una continuidad en la búsqueda de calidad y autenticidad: “Estos reconocimientos no son un punto de llegada. Son una señal. Una confirmación de que podemos pararnos en la mesa del mundo sin pedir permiso. Y desde ahí, seguir. Con más coraje. Con más verdad. Con menos concesiones.”