El mercado del vino atraviesa un cambio de hábitos que ya impacta en el consumo y en la estrategia de las bodegas. Mientras cae la demanda de productos masivos, el segmento premium encuentra nuevas oportunidades en Argentina y también en mercados internacionales como Chile, Brasil y Estados Unidos.
Desde Mendoza, Bodega Cruzat sostiene que los consumidores buscan cada vez más calidad y experiencias diferenciadas. En ese escenario, el espumante de alta gama gana terreno y refuerza el posicionamiento de la provincia como uno de los polos más importantes de Sudamérica para este tipo de vinos.
El espumante premium resiste mejor la caída del consumo y gana nuevos consumidores
Para Tomás Cruzat, director ejecutivo de Bodega Cruzat, el contexto actual favorece a las etiquetas de mayor calidad. Según explicó, el consumo de espumantes premium logró sostenerse incluso en medio de la crisis que atraviesa el sector vitivinícola.
“A pesar de las dificultades, en el consumo en espumantes de alta gama se ha mantenido más que el consumo del charmat o de espumantes de menor precio”, afirmó. El empresario atribuyó este fenómeno a un consumidor más informado y selectivo: “La gente empieza a comprender más el valor intrínseco, el valor que hay detrás en generar un espumante de este nivel”.
Cruzat remarcó que el cambio de hábitos está relacionado con una menor cantidad de consumo, pero con una búsqueda más enfocada en calidad. “La gente quiere estar en mejor estado físico, la salud, la vida saludable. Entonces el consumo de mayor volumen ha disminuido porque estás consumiendo menos. Pero cuando querés consumir, decís: ‘Bueno, si voy a comprar una botella, quizás me voy a comprar una mejor’”, señaló.
En esa línea, sostuvo que hoy aparecen nuevos consumidores que priorizan experiencias puntuales por encima del consumo cotidiano. “La gente está tomando menos, pero está tomando mejor”, resumió.
Mendoza consolida su perfil como productor de espumantes de alta gama frente a Chile
El director ejecutivo de Cruzat destacó las condiciones naturales de Mendoza para la elaboración de espumantes y aseguró que la provincia tiene características diferenciales frente a otros mercados de la región.
“Aquí, especialmente en la región de Mendoza, los Pinot Noir y Chardonnay tienen los minerales, la acidez y el cuerpo que hacen que el producto espumante tenga una calidad increíble”, explicó. Incluso aseguró que en la provincia “hacen los mejores espumantes de Sudamérica, o también me atrevería a decir de América”.
Al comparar la producción con Chile, Cruzat sostuvo que la gran diferencia está en la base del vino y en el terroir mendocino. “En Luján de Cuyo y Tupungato se producen variedades de Pinot Noir y Chardonnay que tienen una acidez y cuerpo que vienen por el mineral del terroir”, detalló.
Según indicó, los espumantes argentinos logran una ligereza que todavía no aparece en productos premium chilenos. “En Chile lo que pasa es que los espumantes de alta gama todavía no llegan a esa ligereza que un espumante argentino puede lograr”, afirmó.
Cruzat explicó que el principal mercado para la bodega sigue siendo Argentina y que el consumo interno continúa siendo uno de los más fuertes de la región. “La mayoría de nuestros espumantes se consumen en Argentina. El nivel de consumo anual es una botella por habitante”, señaló. Además, comparó ese escenario con Chile: “En Chile no llega ni a la mitad de eso”.
El empresario remarcó que cerca del 90% de la producción se comercializa dentro del país y que Buenos Aires concentra gran parte de las ventas. “Tenemos distribución en todo el país y nos hemos posicionado como un espumante de alta gama, siempre enfocado en la calidad y con una proyección de largo plazo”, sostuvo.
La estrategia de expansión apunta a Chile, Brasil, Paraguay y Estados Unidos
Aunque el foco principal sigue puesto en Argentina, la bodega avanza con una estrategia de crecimiento en mercados internacionales. Actualmente tiene presencia en Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile y Estados Unidos.
“Estamos creciendo en lugares como Estados Unidos, Paraguay, Uruguay y Brasil, en donde creemos tener un potencial de crecimiento”, explicó Cruzat. En el caso de Chile, señaló que existe una presencia fuerte en restaurantes y tiendas especializadas debido al vínculo de los socios chilenos con la empresa.
Sin embargo, aclaró que la expansión no busca aumentar el volumen de manera masiva, sino sostener un perfil boutique. “No queremos producir 1.000.000 o 5.000.000 botellas. Nos queremos mantener en producir 1.100.000 botellas, pero siempre enfocados en la misma calidad”, afirmó.
Actualmente, la bodega produce entre 500.000 y 600.000 botellas anuales y cuenta con capacidad instalada para alrededor de 1.000.000. Además, Cruzat explicó que la empresa viene ampliando sus viñedos para tener mayor control sobre la calidad de la materia prima. “El vino parte desde la planta. Si nosotros tenemos el mayor control posible sobre la calidad de la uva, es mejor”, indicó.
El cambio en los hábitos de consumo abre oportunidades para los vinos premium
Para Cruzat, el escenario actual representa una oportunidad para las bodegas enfocadas en productos de alta gama. Según explicó, la crisis golpeó principalmente a los vinos de menor valor y a las estrategias de venta masiva.
“La crisis del vino ha afectado principalmente a la gente que vende vinos de bajo valor. Esa venta masiva ha tenido la mayor repercusión con la baja de demanda”, sostuvo. En contrapartida, aseguró que “donde no ha afectado tanto es en los vinos premium y de alto valor”.
El empresario también vinculó esta transformación con un consumidor que prioriza trazabilidad y calidad. “No es que la gente consuma más, sino que hay nuevos consumidores que quieren algo mejor para un momento especial”, afirmó.
En ese contexto, explicó que la empresa decidió continuar invirtiendo en maquinaria, viñedos y expansión territorial. “Hemos tomado la decisión de seguir invirtiendo para producir mejor, aprovechar esta oportunidad y seguir creciendo en el segmento de alta gama”, señaló.