Un arquitecto y docente universitario, Martín Rusca (41), sanrafaelino, ha producido “Tiempo de bodegas”, un libro de investigación y ensayo visual sobre el patrimonio vitivinícola y arquitectónico de San Rafael y donde el dibujo es gran protagonista.
El lanzamiento de este trabajo se llevará a cabo el jueves 28, a las 19, en la Biblioteca Mariano Moreno de la ciudad de San Rafael (B. de Irigoyen 148), con la presentación a cargo de la arquitecta Liliana Girini y Luis Fernando Freire, artista visual.
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El volumen, de 140 páginas y 115 ilustraciones, reconstruye la historia de las bodegas del sur mendocino y su relación con el paisaje, el ferrocarril, la inmigración y la transformación territorial de la región.
El trabajo contiene textos, dibujos, fotografías estenopeicas (técnica que permite crear imágenes sin utilizar lentes ni objetivos), mapas y relevamientos realizados entre 2014 y 2025.
La obra aborda tanto bodegas históricas que continúan en funcionamiento como edificios abandonados que forman parte de la memoria cultural y material de Mendoza. “El libro -sostiene el autor- combina investigación histórica, análisis arquitectónico y una mirada centrada en el dibujo como herramienta de registro, pensamiento y reflexión sobre el patrimonio”.
Dividido en cuatro secciones —introducción (territorio), qué es una bodega, para qué sirve una bodega y qué significa una bodega—, el trabajo recorre los aspectos territoriales, técnicos, constructivos y funcionales de la arquitectura vitivinícola, así como también su dimensión simbólica y emocional.
proceso de abandono bodega Aguinaga
Entre los casos analizados se encuentran establecimientos emblemáticos, como La Abeja y Goyenechea, junto a numerosas bodegas históricas en funcionamiento y abandonadas relevadas y dibujadas por el autor a lo largo de casi una década.
La publicación cuenta, además de las ilustraciones originales, con dibujos en tinta, fotografías estenopeicas, esquemas, mapas y material documental realizado íntegramente por el autor.
- ¿Cómo surgió este libro?, se le consultó al profesional
- Nació de trabajos de investigación vinculados al patrimonio vitivinícola mendocino. Me propuse hacer una reflexión sobre la conservación de los paisajes culturales, entendiendo a las bodegas no solo como espacios productivos sino también como parte fundamental de la identidad del sur de Mendoza.
Extrapolamos un texto que está dentro del volumen, revelador del estilo de la obra.
“En Mendoza el vino modeló el paisaje y la identidad colectiva de la región. La historia de esta tierra puede leerse a través de sus bodegas y las transformaciones que atravesaron a lo largo del tiempo. Estas estructuras hablan de la evolución histórica de la vitivinicultura, de épocas de esplendor y crisis, prosperidad y abandono.
“Hoy, el paisaje revela bodegas en funcionamiento, otras reformadas para nuevos usos, y una gran cantidad en ruinas, silenciosos testigos de un pasado próspero”.
- ¿Cuál es el sentido del dibujo en esta obra?
- Dibujar (las bodegas) significó descubrir paulatinamente la magnitud de su ausencia. Plasmar en papel aquellos muros, descifrar sus detalles constitutivos y analizarlos en su contexto fue descubrir la riqueza que albergaban, pero, sobre todo, la gravedad de su pérdida.
El autor explicó otros detalles de la génesis de esta producción. “Gracias a una beca del Fondo Nacional de las Artes (2019), emprendí la tarea de recopilar y sistematizar el material generado durante los últimos años. El proceso me permitió responder algunas preguntas y plantearme nuevas.
Este libro nace de la pasión por el dibujo y la historia, pero también de la necesidad de desarrollar una metodología que integre los aspectos técnicos con las dimensiones sensibles y perceptuales en el análisis del patrimonio construido. Creo y confío en el potencial poético y revelador del dibujo para capturar y transmitir una realidad efímera que, de otro modo, se nos escapa en silencio”.