Una antigua bodega familiar de General Alvear volvió a cobrar vida con un proyecto de espumantes que combina raíces mendocinas, elaboración artesanal y una mirada puesta en la excelencia. A La Par Espumosos nació a partir de la historia compartida de Gustavo Agostini y Mariela Gallardo, dos familias vinculadas al vino y un sueño construido durante décadas.
El proyecto tomó forma con las primeras 400 botellas elaboradas con uvas Pinot Noir y Chardonnay del Valle de Uco, cosechadas en familia y fermentadas en pequeños tanques de acero inoxidable. Detrás de esa búsqueda está la experiencia de Agostini en Dom Pérignon, una referencia internacional que marcó su manera de entender las burbujas de alta gama.
Gustavo Agostini, integrante del equipo de Dom Pérignon, y Mariela Gallardo impulsan A La Par, un proyecto familiar de espumantes nacido en General Alvear.
Un legado familiar de General Alvear que encontró su lugar en las burbujas
A La Par Espumosos nació como la unión de dos historias familiares ligadas a la vitivinicultura mendocina. Gustavo Agostini y Mariela Gallardo comparten el origen en General Alvear y construyeron un proyecto que busca mantener la identidad del departamento donde crecieron. Los padres de Gustavo, Juan y Adolfina, y los de Mariela, Mario y Eva, les transmitieron desde la infancia el respeto por la naturaleza y el trabajo en la viña.
La iniciativa comenzó con una producción pequeña, lejos de una escala industrial, pero con la filosofía de elaborar espumantes donde cada botella conserve una parte del territorio y del trabajo familiar. Esa primera experiencia con 400 botellas fue el punto de partida de una bodega que hoy reúne las líneas Cataleya, A La Par y Gustavo Agostini.
Agostini explicó a Guarda14 que la elección del lugar estuvo relacionada con su historia personal y con una bodega que forma parte de la memoria de su familia. “El proyecto A La Par está en General Alvear, Mendoza”, señaló.
El enólogo recordó que la bodega fue adquirida por su padre en 1984 y que, junto a Mariela, decidieron restaurarla para darle una nueva vida. “En el 2010, se la compramos a mis padres y la restauramos desde el 2010 al 2015. Luego quedó en stand by porque nos fuimos de viaje a trabajar a otros lugares del mundo, y el 2025 la terminamos de restaurar y ya tenemos instalada la champañera”, contó.
La experiencia en Dom Pérignon como inspiración para elaborar espumantes de alta gama
La trayectoria internacional de Gustavo Agostini es una pieza grande en la construcción de la identidad de A La Par. Antes de desarrollar su propio proyecto, el ingeniero agrónomo y enólogo formó parte de equipos vinculados a grandes referentes del mundo de las burbujas, entre ellos Dom Pérignon.
Su vínculo con la reconocida casa francesa comenzó durante su etapa dentro del grupo Chandon y luego continuó a través de un proceso independiente cuando decidió desarrollar su carrera profesional fuera de la compañía
“Yo empecé a trabajar en Dom Pérignon cuando trabajaba dentro del grupo o el staff de bodega Chandon, en Argentina, del 2008 al 2011. Pero después, ya cuando me independicé en el 2019, dejé de trabajar para Bodega Chandon, ahí sí tuve que presentar mi currículum y tener varias entrevistas”, explicó.
Agostini destacó que entre 2022 y 2023 se convirtió en el primer enólogo latinoamericano en participar de manera particular dentro del equipo de Dom Pérignon. Para el mendocino, una de las principales enseñanzas de esa experiencia fue comprender que la excelencia requiere tiempo y una mirada integral desde el viñedo hasta la botella. “Buscan la excelencia, buscar lo mejor de lo mejor en la elaboración de burbujas, sin cambiar la filosofía de tanta historia”, sostuvo.
Esa idea también se trasladó a sus propios productos, especialmente a las líneas premium de la bodega. “Es lograr un gran vino base desde el viñedo, y de allí darle tiempo al producto en contacto con las levaduras para que puedas llegar a la excelencia”, explicó. En ese sentido, los espumantes de alta gama de A La Par tienen entre cuatro y seis años de guarda sobre levaduras.
A La Par: la bodega que apuesta por la identidad
Más allá de la influencia de grandes casas internacionales, el objetivo del proyecto es conservar una escala familiar y una producción limitada. La bodega fue pensada como un espacio donde cada integrante aporta su conocimiento. Gustavo desde la elaboración y Mariela desde la comunicación, el diseño y la experiencia del consumidor.
La pareja lleva más de 30 años compartiendo proyectos y decidió trasladar esa historia personal a una propuesta vitivinícola. La intención es que A La Par mantenga el vínculo con los orígenes y que cada etiqueta refleje esa combinación entre territorio, trabajo artesanal y legado familiar. “El proyecto A La Par nace de la unión. Es un proyecto que llevamos con mi esposa y que nació con esas 400 botellas en la casa de mi padre”, relató Agostini.
El enólogo explicó que la división de roles permitió consolidar una propuesta integral. “A mí me toca desde la uva hasta la botella terminada, es mi trabajo, tanto agronómico como enológico, y Mariela se encarga de todo lo que es la vestimenta de los productos, el marketing, las redes sociales”, detalló.
La bodega A La Par recuperó un histórico establecimiento de General Alvear para elaborar espumantes de producción limitada.
Para Agostini, la alta gama no está relacionada exclusivamente con el precio, sino con el nivel de dedicación puesto en cada elaboración. “Somos una pequeña empresa que elaboramos burbujas de alta gama, pero esa alta gama no significa precio, significa que en estos 11 productos que nosotros tenemos dentro de Cataleya, A La Par y Gustavo Agostini buscamos la alta gama en cada uno de los estilos que elaboramos”, afirmó.
El nuevo consumidor argentino y la evolución de los espumantes nacionales
Según Agostini, el consumidor actual tiene mayor conocimiento y busca diferentes estilos según sus preferencias. “La evolución del consumidor argentino ha mejorado mucho en su paladar, en poder encontrar los productos que ellos quieren. No significa que una persona, a medida que va evolucionando en su paladar, va a elegir un producto de alta gama”, explicó.
En paralelo, destacó la mejora técnica de las bodegas argentinas y la calidad general de los espumantes disponibles en el mercado. “Hoy, si haces una degustación a ciegas dentro de una misma línea de productos, los 20 están bien. Después cada consumidor elige el estilo que cada bodega logra”, señaló.
Para Agostini, Argentina tiene una ventaja frente a otros países productores: la diversidad de regiones permite crear espumantes con perfiles diferentes. “Argentina se distingue porque se pueden elaborar espumantes de distintos estilos. Podés hacer productos frescos, podés hacer productos complejos, de muy alta gama, y eso es lo que le da la versatilidad a los espumantes argentinos”, concluyó.