Nueve reglas para decantar un vino y para aprovecharlo al máximo

La decantación surge como una respuesta a la evolución del vino.
La decantación surge como una respuesta a la evolución del vino.

La decantación del vino es una práctica fundamental para la degustación óptima.

La cultura vinícola, enriquecida por matices y tradiciones, ha experimentado una notable evolución a lo largo del tiempo. Un aspecto destacado en la degustación de vinos es el proceso de decantación, una práctica que, más allá de considerarse a veces como un ritual, encuentra justificación en fundamentos científicos y prácticos.

La decantación surge como una respuesta a la evolución del vino, un ser vivo que transforma sus características con el tiempo. Este procedimiento tiene dos objetivos esenciales: eliminar sedimentos en vinos envejecidos y airear aquellos vinos que, por sus atributos, requieren abrirse para exhibir toda su magnificencia.

Durante el almacenamiento, el vino puede desarrollar características organolépticas no deseadas, como olores inusuales o aromas de reducción. Aunque estas alteraciones no son perjudiciales para la salud, afectan la experiencia de degustación. La decantación se presenta como una solución a estos inconvenientes, mejorando significativamente la calidad organoléptica del vino.

El proceso de decantación no se limita a un simple trasvase; exige una técnica específica, especialmente en vinos más antiguos, donde una oxigenación inadecuada puede resultar contraproducente. El objetivo es reoxigenar el vino con cuidado para no alterar sus cualidades.

Dacantador, imagen ilustrativa.
Dacantador, imagen ilustrativa.

Contrariamente a la creencia popular de que destapar una botella permite una adecuada aireación, los estudios actuales revelan que la oxigenación a través del cuello de la botella es mínima. Aquí es donde los decantadores, generalmente de vidrio con cuello largo y base ancha, desempeñan un papel crucial.

  • Para una decantación efectiva, se deben seguir ciertos pasos: evaluar el estado del vino, verterlo suavemente en el decantador para maximizar el contacto con el aire y observar la aparición de sedimentos. Este proceso beneficia no solo a los vinos antiguos sino también a aquellos con un tiempo de guarda considerable, mejorando su expresión y cualidades.

Algunas reglas básicas para una decantación efectiva incluyen evaluar olfativa y gustativamente el vino antes de decantar, verterlo de manera que entre en contacto con el aire, observar sedimentos y cambios de color durante el trasvase, dejar reposar el vino junto a su botella original tras decantarlo, considerar la decantación para vinos con tiempo de guarda y ajustar el tiempo de decantación según la antigüedad del vino.

Además, girar suavemente el decantador para acelerar la oxigenación, especialmente en vinos jóvenes, realizar la decantación justo antes de servir y seleccionar un decantador adecuado en términos de capacidad, material y diseño son pasos esenciales en este proceso. La decantación, lejos de ser un mero ritual, se revela como una herramienta valiosa para potenciar la experiencia sensorial del vino.

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