Cómo reciclar una barrica de vino: ideas creativas para darles una segunda vida

Tras conocer cuál es el tiempo de vida útil de una barrica en una bodega, te presentamos ideas para comprar una barrica usada y explotarla al máximo.

En un artículo publicado ayer, destacamos la importancia de las barricas en la industria vitivinícola y cómo, concluida su vida útil, pueden ser reutilizadas.

Se sabe que hay diferentes tipos de barricas en cuanto al tamaño y la madera con la que está hecha. La más utilizada es la barrica de 225 litros. A la industria le sale aproximadamente entre 500 y 600 euros más IVA la de roble americano y unos 800 euros más IVA la de roble francés.

En una bodega, una sola barrica puede ser utilizada más de cuatro veces, acumulando unos 10 años en promedio de duración. Después de eso, ya se pueden desechar. Sin embargo, un elemento de tanta relevancia en la industria conserva el valor patrimonial y comercial, muy lejos de los precios anteriores, por supuesto.

Es por esto que es entendible el atractivo por un elemento pintoresco y característico de una industria generalmente asociada a la exclusividad y elegancia. Además, las tendencias que ponderan el reciclaje y cuidado del medio ambiente empujan esta tendencia.

Esto genera que los comerciantes desembolsen entre 6.000 y 10.000 pesos para adquirir una usada y planificar la formas en la que se puede reutilizar. Vamos a repasar apenas tres de ellas.

Mesas

Una barrica de 225 litros puede ser cortada horizontalmente a la mitad para generar dos mesas chicas de jardín o bien puede ser empleada en una sola pieza para que sirva como mesa en jardines o habitación de cavas. Muchas casas suelen tener espacios destinados para este fin.

Sillas

Asimismo, si contamos con una mesa de madera de roble, por qué no armar el juego completo con sillas. En este caso el corte a la mitad debe ser de manera vertical. Cada lado deja un margen para rellenar con almohadones o un tapizado. También puede usarse la misma madera de la otra mitad para generar un banco 100% de roble. Hay otros diseños ya más sofisticados que utilizan las duelas para que se adapten a una silla mecedora.

Cavas

Por último, estamos comprometidos a incluir una opción que permite convertir nuestras antiguas barricas, para la guarda de nuevos vinos. Si, del vino y hacia el vino.

Diseños para llevar a cabo este mueble hay muchos y en la mayoría se requerirá de la adquisición de herramientas extra que sirvan como soporte de los vinos. Sin dudas que en materia de diseño, la mística que propone la utilización de una barrica para construir una cava complementa perfectamente el concepto.

Cualquiera sea el destino final, el reciclaje es la mejor opción para esas barricas que ya cumplieron su ciclo. A la bodega le aporta un recurso y al consumidor -con un poco de ingenio- un mueble delicado y con valor agregado.

Se contribuye con el medio ambiente, y además se protege el valor patrimonial de estos elementos importantes en la cadena del vino.

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