Momento de brindis, momento de espumosos: algunos tips para elegirlos

Espumante para las fiestas.
Espumante para las fiestas.

En esta época el espumante se convierte en el protagonista de cada brindis. Pero, ¿cómo elegir el más conveniente? ¿Es mejor dulce o seco?

Llegan las fiestas y es inevitable que se nos antoje disfrutar de un “champancito”. Las burbujas son la esencia de la celebración, convirtiendo a los espumantes o vinos espumosos en las bebidas predilectas para la Noche Buena y Año Nuevo en todo el mundo. No obstante, en nuestro contexto, a menudo nos referimos a las bebidas como “champagne” cuando, en realidad, se trata de vinos espumosos en la gran mayoría de los casos.

¿Qué distingue al Champagne y cuáles son los otros espumosos disponibles? ¿Cómo se debe elegir la bebida adecuada para las celebraciones de fin de año? Estas preguntas surgen de la necesidad de comprender las diferencias y seleccionar la opción más acertada.

Es crucial tener en cuenta que el nombre Champagne es una Denominación de Origen Controlada (DOC), reservada exclusivamente para ciertos vinos espumosos producidos en la región francesa de Champagne. Esta designación implica que la producción sigue normas estrictas, abarcando aspectos como los tipos de cepas utilizadas y el método de gasificación, similar a cómo la DO Pisco en Perú regula la producción del pisco según las Normas Técnicas peruanas.

Espumantes, imagen ilustrativa.
Espumantes, imagen ilustrativa.

Entonces, ¿qué caracteriza a un vino espumoso? También conocido como “espumante”, se trata de un vino que ha sido gasificado. Este proceso se logra añadiendo azúcar y levadura en la misma botella para generar dióxido de carbono (CO2). Dos métodos comunes para esto son el Champenoise y el Charmat, siendo el primero más laborioso pero generalmente asociado con una mayor calidad. Además, hay productores que inyectan directamente CO2. La calidad de un espumoso se puede apreciar observando el tamaño de sus burbujas; a menor tamaño, mejor calidad.

A medida que nos sumergimos en la temporada de celebraciones, es esencial entender estas distinciones para hacer una elección informada y brindar con el espumoso que mejor se ajuste a nuestros gustos y preferencias. Secos y dulces; blancos, rosados y rojos.

El método de producción y el origen no son las únicas maneras de catalogar estos vinos. También se ordenan según el grado de dulzor. La nomenclatura varía según la tradición vinífera o el país, y va más o menos así, de menos dulzor a más:

  • Extra Brut o Brut Nature: menos de 6 gramos de azúcar por litro
  • Brut: menos de 15 gramos de azúcar por litro
  • Extra Dry: 12-20 gramos de azúcar por litro
  • Sec: 17-35 gramos de azúcar por litro
  • Demi Sec: 33-50 gramos de azúcar por litro
  • Doux o Dulce: más de 50 gramos de azúcar por litro

También se pueden dividir de acuerdo con su color: los hay blancos, rosados y rojos. Lo que muchos no saben es que el color de un vino lo da la cáscara –el hollejo–. Para que actúe en el mosto y le dé color, deben macerar un tiempo juntos (jugo y hollejo). En los vinos rosados, este paso es corto, pero en los tintos esa maceración dura más tiempo.

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