Qué diferencia a los vinos espumosos de los gasificados

Qué diferencia a los vinos espumosos de los gasificados
Los vinos espumosos y los gasificados tienen sus diferencias. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Los vinos gasificados tuvieron un auge a principios de siglo y su consumo quedó relegado. Cómo identificarlos entre los espumosos.

Los espumantes son un mundo aparte dentro del extenso abanico de propuestas dentro de la industria vitivinícola. Estos tienen sus propias reglas, métodos de elaboración y también sus clases de vinos, que varían conforme a muchos criterios.

Una de las más grandes clasificaciones separa los espumosos de los gasificados, dos conceptos opuestos y que producen vinos para distintos segmentos de mercado o en ocasiones, se disputan un mismo consumidor.

Vinos gasificados

Un vino gasificado es aquel que contiene anhídrido carbónico cuya procedencia es externa al vino, es decir, se agrega en el proceso de producción.

Esto no significa que no pueda tener ningún tipo de gas carbónico natural, producido en base a los métodos tradicionales de gasificación de los vinos espumosos. Sin embargo, indica que sí o sí tiene que haber un añadido.

Entonces, el CO2 es añadido, por lo que se elimina la segunda fermentación ya sea en botella como indica el método champenoise o en contenedores preparados antes del embotellado como cuando se labora bajo el método charmat. Este añadido se incluye a presión y de forma lenta para que se integre con el vino tranquilo.

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Diferencias

El método no es la única diferencia. El producto final es bastante distinto y las características pueden identificarse muy fácilmente.

Aunque ambos incluyen gas carbónico, la burbuja no es la misma en los espumosos. Cuando son de buena calidad, la burbuja es más fina y persistente. La burbuja del vino gasificado es más grande y se disuelve con facilidad. Similar a la de gaseosa o soda.

La comunicación en las etiquetas también brinda alguna pista sobre su diferencia. Algunos espumantes se identifican como tal y expresan su nivel de azúcares (Extra Brut, Demisec, Dulce, etc). Los vinos gasificados deben identificar en la etiqueta el añadido de anhídrido carbónico.

Otra pista llega de la mano de las botellas. Los vinos espumosos suelen tener una botella con un grosor de vidrio más grande, un distinto corcho y el típico canastillo de metal. Todo esto para combatir la presión en el interior de la botella. En los gasificados, solo basta con una botella de vidrio común y una tapa, que por lo general es a rosca para abaratar los costos.

Los espumantes tienen las burbujas más finas y persistentes. (Foto: Javier Ferreyra).
Los espumantes tienen las burbujas más finas y persistentes. (Foto: Javier Ferreyra).

El consumo de vinos gasificados tuvo su auge y mantiene a un sector del público todavía enganchado. La propuesta se sienta en pilares propios Son vinos frescos, amables y por lo general económicos. Se asocia su consumo a la diversión nocturna. En este ámbito es donde más compiten con los espumosos.

Estos vinos parecen encontrar en la lata un método para reinvertarse. Son vinos populares, de rápido consumo y listos para servir.

New Age de bodegas Bianchi es uno de los que adaptaron su formato a la lata.
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