Enoturismo: cómo hospedarse en una posada declarada patrimonio histórico de la viticultura argentina

Bodega La Celia es pionera en el Valle de Uco, provincia de Mendoza. Su pintoresca posada es parte de la historia de la vitivinicultura nacional. Te la presentamos en esta nota.

La centenaria bodega La Celia fue fundada por Eugenio Bustos, un pionero en el país que intercambió a su mejor caballo por vid de Malbec de origen francés y dio inicio así a una larga tradición de vinos de alta gama provenientes de la región del Valle de Uco.

Más precisamente en el departamento de San Carlos, Mendoza, se encuentran sus viñedos, en los aclamados lugares de La Consulta, Paraje Altamira y Eugenio Bustos. Allí nacen el 100% de los vinos de la bodega que se producen en la finca y se comercializan en el país y el exterior.

En la misma finca se encuentra Posada La Celia, una cálida casona de campo ubicada en el corazón del sur del Valle de Uco que fue declarada Patrimonio Histórico de la Vitivinicultura en 2008, ya que alberga en su interior más de 100 años de historia del vino argentino.

Actualmente la posada cuenta con una capacidad para 12 personas con cinco habitaciones, dos triples y tres dobles, lo cual garantiza una atención cálida y personalizada.

Allí también funciona el restaurante para huéspedes que, dependiendo de la disponibilidad, también está abierto al público con previa reserva. El menú está creado por sus cocineros, donde se destaca su estilo casero y los sabores autóctonos del Valle de Uco ya que se eligen productos regionales y cada plato marida a la perfección con cada una de las líneas de la bodega: Reserva, Pioneer, Elite, Heritage y Terruños (esta última, línea de vinos íconos con partidas reducidas por año de cosecha).

¿Qué hacer en Posada La Celia?

La posada ofrece a sus huéspedes visitas guiadas a la bodega y sus viñedos. También a aquellos que quieran pasar un día en la finca pueden optar por la visita con degustación o circuito en “bici por viñedos”.

Unas de las propuestas más destacadas son “Atardeceres en Posada”, que permite disfrutar de los vinos de la bodega junto con una picada para relajarse en el parque con vista a la montaña o las “Tardes de Té”, con una amplia mesa dulce de elaboración propia.

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