Cómo es el misterioso hongo que transforma un simple jugo de uva en vino

Cómo es el misterioso hongo que transforma un simple jugo de uva en vino
La fermentación es el paso clave para pasar del jugo de uvas al vino.

Un repaso de cómo es el proceso de la fermentación alcohólica y cómo unos hongos lo hacen posible.

La producción del vino, una bebida que ha fascinado a la humanidad a lo largo de los siglos, implica un complejo proceso donde convergen la naturaleza y la ciencia para convertir el modesto jugo de uva en un líquido lleno de matices y sabores. Aunque las técnicas de vinificación varían según la región, las tradiciones y el tipo de vino, hay un elemento común: la fermentación alcohólica. Este proceso, donde los hongos consumen los azúcares del mosto, produciendo alcohol y gas, es considerado el núcleo de la vinificación.

La cosecha de la uva.
La cosecha de la uva.

El misterio de la fermentación alcohólica

Durante siglos, la fermentación alcohólica fue un proceso envuelto en misterio. Antes de los descubrimientos científicos de Pasteur, se percibía como un fenómeno de descomposición natural. Pasteur demostró que la fermentación es un proceso biológico, donde las levaduras transforman el azúcar del mosto en alcohol y gas carbónico. Químicamente, esto se expresa como la conversión de glucosa en alcohol etílico y dióxido de carbono, liberando también otras sustancias en menor cantidad.

Las levaduras, microorganismos vitales para la fermentación, se encuentran naturalmente en los viñedos y se adhieren a las uvas, trasladándose luego a las cubas de fermentación. Aunque existen diversas levaduras, tanto silvestres como cultivadas, la popular Saccharomyces cerevisiae es la responsable de esta transformación. Durante la fermentación, densas poblaciones de levaduras, millones de estos hongos, se encuentran en una sola gota de mosto en fermentación.

La cantidad de alcohol producido en la fermentación se relaciona directamente con la cantidad de azúcar en el mosto. El proceso concluye cuando las levaduras han consumido todo el azúcar, aunque queda una pequeña cantidad de azúcar residual. En algunas bodegas, la fermentación se detiene deliberadamente para producir vinos más dulces.

Proceso del vino.
Proceso del vino.

El papel de los viticultores

La supervisión humana es esencial en este proceso. Los viticultores controlan la densidad y temperatura del mosto para determinar el tipo de vino que se está produciendo, ya sea seco, semiseco o dulce. La fermentación puede ser manipulada para alterar la graduación alcohólica y acidez del vino mediante prácticas como la chaptalización o acidulación. La regulación de la temperatura es crucial para garantizar el desarrollo correcto de la fermentación.

Tras la fermentación alcohólica, los vinos tintos deben someterse a la fermentación maloláctica. Esta fase, crucial para los tintos y a veces aplicada a blancos, transforma el ácido málico en ácido láctico, suavizando el vino al pasar de un ácido más intenso a uno más agradable.

Así las cosas, la transformación del zumo de uva en vino es un fenómeno fascinante que combina la biología, la química y el arte de la vinificación. A través de la fermentación alcohólica y maloláctica, las levaduras y el cuidado humano convierten el mosto en una bebida compleja y enriquecedora, demostrando que detrás de cada copa de vino hay un mundo de ciencia y tradición.

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