Qué podemos saber del vino con solo mirar cómo está sellado

Hay diferentes tipos de corchos y las tapas a rosca también se instalaron en el mercado.
Hay diferentes tipos de corchos y las tapas a rosca también se instalaron en el mercado.

Sean corchos o tapas a rosca, la forma en que se sella la botella puede hablar del tipo y la calidad del vino.

El sellado de la botella es un elemento más que se puede tener en cuenta para analizar un vino. Cuando menos, es un indicador del tipo de vino que estamos próximos a consumir. Sin embargo… ¿Qué tan determinante puede ser en la elección de un vino?.

Sobre este producto de relativa importancia en el mundo del vino se habla menos de lo que debería. Las bodegas y envasadoras tienen muchas opciones para sellar una botella y de esa elección dependen elementos importantes para la industria.

Con el tradicional predominio del corcho natural en jaque, las nuevas (y no tanto) alternativas ganan terreno y aceptación. Todas con sus beneficios y puntos débiles. A continuación, veamos algunas opciones y qué nos puede insinuar cada una.

La forma en que se cierra una botella puede hablar del vino.
La forma en que se cierra una botella puede hablar del vino.

Corcho natural

Este producto se extrae del árbol de Alcornoque, oriundo y con gran presencia en la zona mediterránea de España, Portugal, Marruecos, etc. Los primeros dos países son los principales productores. Del árbol se extrae la corteza, que luego de ser hervida y enderezada, pasa por el proceso de corte para que surja el molde del corcho.

Este producto tiene una gran ventaja para el vino, permite la microoxigenación que necesitan los vinos de guarda (gama media y alta) para evolucionar en el tiempo. El corcho perfecto no le otorga ningún olor ni sabor extra.

Sin embargo, muchos sufren de TCA, un defecto que se halla presente en el 4% de las botellas con corcho del mundo. Este problema genera aromas y sabores que afectan al vino y se perciben en mayor o menor medida, como olor a humedad, madera rancia o a cartón húmedo.

La fabricación de corchos tiene diferentes técnicas.
La fabricación de corchos tiene diferentes técnicas.

Aglomerado

Este producto tiene el mismo origen natural que el corcho porque también se produce con alcornoque, pero se caracteriza por no estar compuesto de una sola pieza de esta corteza. Este tapón elimina la posibilidad de sufrir TCA porque facilita la esterilización. La diferencia está en el proceso de producción.

La corteza se extrae y hierve, para luego ser micro triturada. Luego se moldean los trozos con un elemento aglomerador natural, tipo resina. En el medio, se esterilizan. El proceso facilita además programar la cantidad de años de guarda que le asegura al vino. También el aprovechamiento casi total de la corteza. Suele usarse en vinos de guarda de calidad media y ser más económicos. La marca más extendida es Diam, que a menudo puede verse impresa en los corchos.

Sintético

Este tipo de corcho va ganando aceptación en el mercado por ser una alternativa económica, que no depende de la materia prima del alcornoque y que elimina de raíz la posibilidad de sufrir TCA. Sin embargo, no permiten la microoxigenación.

Suele utilizarse para envasar vinos jóvenes de gama media. Además, tiene como ventaja que, al no resecarse, no necesitan que el vino se almacene de manera horizontal, facilitando su acopio. Sin embargo, también se han advertido en algunas botellas olores extraños a plástico, que también pueden afectar al vino.

Las tapas de aluminio cada vez son más utilizadas.
Las tapas de aluminio cada vez son más utilizadas.

Tapa rosca

El elemento disruptor del mercado. Este proceso de sellado por intermedio de tapa de aluminio tiene las mismas ventajas que el de plástico, pero sin el riesgo de sufrir desprendimiento de aromas. Es un método que tiene el estigma de ser usado para vinos jóvenes o de menor calidad, pero que cada vez gana más aceptación en todo tipo de vinos.

Existen alternativas de sellado que se utilizan particularmente en otros mercados, como las tapas de vidrio o las combinaciones de corcho natural y aglomerado. Pero nos centramos en las de mayor presencia en el mercado local.

¿De qué nos sirve conocerlas?

Cada método de sellado puede hablar del vino que está dentro de la botella. Identificarlos visualmente otorga indicios de si el vino está preparado para la guarda en casa o debe beberse en poco tiempo. Y eso, a su vez, puede indicarnos pistas sobre su aroma y sabor.

Sin embargo, la decisión será en función siempre de la cepa y bodega favorita. El sellado no debería ser un motivo para descartar un vino.

COMPARTIR NOTA