Cristina Pandolfi: “Cada vino es una obra de arte, una creación de un hacedor”

Cristina Pandolfi: “Cada vino es una obra de arte, una creación de un hacedor”

La Ingeniera Agrónoma, de reconocida trayectoria profesional, es hoy vicepresidenta de la Sección Enología de la Academia Argentina de la Vid y del Vino.

En la actualidad Cristina Pandolfi también está al frente de AMUVA (Asociación de Mujeres del Vino de Argentina) y estará a cargo de presidir el jurado del Primer Concurso Nacional de Vinos Guarda14, que se realizará el 29 de julio en Sheraton Mendoza Hotel.

-¿Cómo fue estudiar ingeniería agrónoma en una época en que quizás no tantas mujeres elegían esta carrera?

-Cursé la escuela secundaria en la escuela del Magisterio, un colegio de la Universidad Nacional de Cuyo con una sólida formación humanística. Finalizando ya el sexto año organizaron una serie de visitas a distintas universidades del medio: Medicina, Abogacía… Y cuando llegué a Agronomía vi por esas ventanas los viñedos, los obreros trabajando el campo, los laboratorios, e inmediatamente me decidí, sabía que eso era lo mío. Fue una elección de la cual jamás me voy a arrepentir y que me brindó muchísimas satisfacciones.

Cuando empecé primer año éramos unas cuantas chicas, pero después se fue diluyendo mucho y ya para cuarto y quinto año éramos solo dos mujeres entre 40 compañeros. En esas épocas no había muchas ingenieras agrónomas, pero de a poco esto se fue difundiendo y las cosas fueron cambiando.

Para mí fue una experiencia fantástica, en ningún momento sentí que mis compañeros hicieran alguna diferencia por ser mujer.

-¿Cómo llegó al mundo del vino, de la mano de esta profesión?

-Te cuento que yo soy nacida en Casilda, provincia de Santa Fe, a 50 kilómetros de Rosario. Cuando iba a la escuela primaria mi papá se trasladó a Mendoza por razones laborales y comenzó a trabajar en una bodega, e incluso vivíamos en una casa dentro del predio en Luján de Cuyo. Así podría decirse que crecí con los olores propios de la bodega.

Recuerdo la temporada de cosecha, los camiones esperando para descargar la uva, los olores de la fermentación. Yo creo que ahí fue el comienzo, el despertar de esta pasión por el vino, y qué mejor que la carrera de Agronomía, ya que en Ciencias Agrarias teníamos dos ciclos de viticultura y dos años de cursado de Enología que nos daba todas las bases científicas.

Cristina Pandolfi
Cristina Pandolfi

-¿Cómo llegó al INV, institución en la que trabajó durante 42 años?

-Casi un año después de recibirme el INV inauguró unos laboratorios de investigación y me llamaron para que me sumara a los equipos de esos laboratorios. Así comenzó mi carrera en el INV. Después ocupé el cargo de directora de investigación, y fui ascendiendo a directora nacional de comercio exterior e investigación. Luego gané un concurso abierto público a nivel nacional para el cargo de directora nacional de investigación y comercio exterior y posteriormente ocupé la subgerencia (para ese entonces habían cambiado estructuras y a los directores se los denominaba gerentes y subgerentes).

Ocupé el área de temas técnicos internacionales y estadísticas, que fue realmente un área de trabajo muy linda que me permitió tener una proyección internacional, porque trabajamos mucho como apoyo técnico de cancillería y el Ministerio de Agricultura de la Nación en todo lo referido a negociaciones internacionales tendientes a lograr acuerdos comerciales en los cuales el vino estuviera comprendido.

-¿Cómo es hoy su realidad como vicepresidenta de la sección Enología de la Academia Argentina del Vid y el Vino?

-Una vez que me jubilé del INV seguí con mi actividad en la Academia Argentina de la Vid y del Vino, una institución sin fines de lucro que tiene la figura de un presidente y cinco secciones.

Allí tenemos una sección de Viticultura cuyo vicepresidente es el Ing. Carlos Catania; una sección de Enología a mi cargo; una sección de Economía a cargo del Ing. Juan Carlos Pina; la sección de Legislación Vitivinícola a cambio de la doctora María José Iuvaro y la sección de Cultura, que está a cargo de Julieta Gargiulo.

En la academia lo que tratamos de hacer es profundizar acerca del conocimiento del vino, difundir las investigaciones, generar conferencias, seminarios y encuentros donde se produzca esta actualización en los temas que hacen justamente a la vid y al vino.

-También es presidenta de la Asociación de mujeres del vino de Argentina (AMuVA)

-Eso es algo mucho más nuevo. Estábamos todavía en la pandemia cuando me invitaron a formar parte de una lista que se postuló para la nueva comisión; resultó electa y a partir del 10 de mayo del 2021 me desempeño como presidenta de AMUVA.

En este momento contamos con 60 socias, mujeres de distintas edades, distintas profesiones y actividades. Es un foro de enriquecimiento mutuo, donde todas estamos atravesadas por la misma pasión por el vino, las ganas de conocer más sobre su elaboración, su cultura…

En cada una de nuestras actividades tratamos de trascender el mero hecho de salir a comer y tomar un vino, que la actividad tenga un valor agregado. Por eso siempre nos reciben enólogos de primer nivel en las distintas bodegas que visitamos, nos hablan acerca de los viñedos, la heterogeneidad del suelo, los sistemas de conducción. A veces hacemos degustación directamente de tanques o barricas y luego sigue una degustación dirigida de distintos vinos que seleccionan los enólogos. Creo que cada vino es una obra de arte, una creación de un enólogo o hacedor de vino.

Otra cosa importante es que desde 2019 AMUVA forma parte de la Red Mundial de Mujeres del Vino, que celebra una reunión anual en Milán en el marco de la SIMEI, una de las ferias de equipamiento para bodegas más grandes del mundo.

-Ud. ha sido la directora técnica del concurso Vinandino, el primero internacional de vinos del hemisferio Sur que comenzó en 1993.

-Antes de Vinandino, para ajustar hasta los mínimos detalles, desde el INV realizamos dos concursos nacionales siguiendo las normas de la OIV. El Vinandino como tal nació en 1993, con su primera edición de la cual fui la directora técnica.

El concurso tenía una periodicidad de dos años, y el último Vinandino que estuvo bajo mi dirección fue en el 2005. Este concurso internacional adquirió muchísimo prestigio por su transparencia, ya que siempre trabajábamos con la presencia de escribanos que hacían el aseguramiento de los resultados del concurso.

Me gustaría destacar que Vinandino fue miembro fundador de la Federación Mundial de Grandes Concursos de Vinos y Espirituosas (Vinofet). Esto significa que estábamos a la altura de los concursos de primer nivel en el concierto mundial.

La ingeniera Pandolfi en una de las salidas a bodegas con las socias de AMUVA.
La ingeniera Pandolfi en una de las salidas a bodegas con las socias de AMUVA.

-¿Qué es lo más importante en este tipo de concursos?

-Lo fundamental en un concurso de vinos es el anonimato de las muestras, porque de esa manera no hay ninguna influencia ni subjetividad que puedan generar un sesgo en los resultados.

Los vinos que ingresan tienen un número de orden y luego, mediante un algoritmo, el escribano público transforma ese número de orden en una clave que solo él conoce. Una vez que ya se tienen los resultados, es el mismo escribano quien decodifica y recién ahí se toma conocimiento de cuáles son los vinos premiados.

-¿Qué importancia tienen este tipo de concursos internacionales para la industria?

-En un país como el nuestro, con una producción enorme, los concursos han sido siempre una herramienta, un medio para destacar los vinos. Cuando un vino saca medalla de oro o de plata es una forma de que el público consumidor sienta la necesidad de querer probarlo.

Recordemos que detrás de la medalla que ostenta un vino ha habido una comisión integrada como mínimo por siete especialistas y conocedores que lo han juzgado y lo han considerado merecedor. Entonces los concursos permiten distinguir a los vinos de calidad y son una orientación para el público comprador, que se guía por esta referencia. Siempre digo que si el jurado es prestigioso, las medallas son prestigiosas.

-¿Qué puede comentarnos del primer concurso nacional de vinos Guarda14, que tendrá lugar el próximo 29 de julio?

-Para esta primera edición del concurso nacional vamos a trabajar con toda la seriedad y siguiendo las normas internacionales para concursos de vinos de la Organización Internacional de la Vid y el Vino.

Esperamos que muchas bodegas acompañen esta iniciativa del diario Los Andes a través de su sección de vinos Guarda14, ya que es muy interesante porque es un concurso accesible tanto a bodegas grandes como pequeñas de todo el país.

Ya comenzamos a recibir las primeras muestras y nos han dado su apoyo y compromiso para participar del jurado enólogos, sommeliers, periodistas y personalidades conocedoras de vinos. Vamos a contar con un jurado muy profesional y vamos a asegurar el anonimato de las muestras, fundamental para la seriedad de un concurso, todo ello fiscalizado por escribana pública.

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Convocatoria abierta

Las bodegas de todo el país interesadas pueden inscribirse para ser parte del concurso y conocer el reglamento a través de la web guarda14.com/concursonacional con fecha límite el 1 de julio de 2022.

Consultas a marketing@guarda14.com

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